El lugar es un festival de la naturaleza, Elena y los caballos, un nivel superior de maestría.
Cuando descubrí La Plana Gran yo quería morirme literalmente, consulté por un problema físico; empecé a transformarme y conmigo, mi vida y mi mundo.
Se dice que como. es adentro es afuera, y éste es el lugar donde, sin más opción, lo ves, lo sientes. Los caballos te lo muestran y Elena te acompaña suavemente en este tránsito maravilloso de alquimia (que a veces duele), en el que he ganado las ganas de vivir, libre de mis propias creencias.
Necesito mencionar también que si hace falta, para que ocurra la magia, vienen el perro, el gato, las campanas del pueblo y hasta alguna águila a ayudar en el proceso.
Gracias La Plana Gran, Elena y la manada. Seguimos.