Nos encontramos por casualidad cuando él tenía 6 meses y fue un flechazo.
Nos reconocimos al instante.
Amigo de todos, muy conciliador, de gran corazón y sensibilidad.
Un caballo águila que representa a la perfección la capacidad de transgredir para romper esos patrones que oprimen la libertad y el contacto con el mundo de lo sutil.
Lo adoptamos cuando tenía 2 años en un estado de desnutrición avanzado.
Transitamos juntos su proceso de recuperación de peso y libertad.
Su vida es un ejemplo de cómo la alegría de vivir hace que se puedan superar grandes obstáculos.
De alma juguetona y traviesa, siempre encuentra la manera de saltarse los cercados y colarse a los prados más verdes.
Pura entrega y empatía.
Es parte de la manada desde su nacimiento. El peque del grupo, pero con una gran presencia. Un caballo muy sabio, con el eje vertical super alineado, que te muestra claramente cuando ese eje no está bien colocado en ti.
Con una gran fuerza, sensibilidad y poderío.
Gran maestro de los límites personales.
Lo adoptamos cuando tenía 15 años, al llegar a Vallfogona, y tuvimos que construir la confianza mutua poco a poco, con paciencia, amor y mucho respeto.
Un caballo árabe muy sensible, inquieto, curioso, con ímpetu y mucha fuerza interior.
Un fiero defensor del creo en mí y lo demuestro con mis actos´.
Nació en La Plana Gran, y lo adoptamos cuando llegamos a la edad de 6 años.
Era muy arisco, y a veces agresivo. Nos explicaron que debido a un trauma de nacimiento.
Un caballo que no tenía límites y que nos obligó a ir más allá para re-educar desde el respeto y la determinación. Uno de mis grandes maestros.
Es alérgico a las moscas, un gran ejemplo de resiliencia.
Muy independiente, con criterio propio y normalmente diferente del resto.
Cuando aparece en las sesiones, siempre es para decir algo importante.
Esos momentos ´wala´ que te dejan con la boca abierta.
La yegua PRE de Simona, amiga de La Plana Gran.
Muy cariñosa y tranquila. Pero insistente cuando quiere mostrarte algo.
No se da por vencida facilmente.
Suele ser un claro ejemplo de cómo desde lo femenino, la ternura y los mimos, se abren grandes puertas hacia conexiones muy profundas.